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viernes, 21 de abril de 2017

EL OBOE DEL CLASICISMO

Una vez aparece el oboe en el Barroco, durante el periodo siguiente, el Clasicismo, experimenta un deseo de mejora técnica, así como el afloramiento de las distintas características de cada país.

Se redujo la longitud del tubo, pero seguía teniendo seis agujeros principalmente distribuidos por dos grupos de tres, separados por un espacio más largo y por una clavija entre ellos. En el extremo más bajo, otro agujero era controlado por una llave permanentemente abierta, y articulada. El siguiente agujero, cerrado por una llave, daba el semitono cromático de re♯3. Aunque la escala principal del tubo era la de re mayor, los seis agujeros de los dedos eran, de alguna manera, ambiguos en su afinación, dejando gran libertad al instrumentista en materia de entonación e inflexión.


Sobre la caña se sabe poco, dada su delicadeza y la naturaleza perecedera de su material. Se pueden observar cañas en ilustraciones: lo único que se sabe es que eran más anchas que las actuales.


En este periodo se acepta por completo al oboe en la orquesta, siendo una de las voces más expresivas y por lo tanto obteniendo multitud de solos.

También destacó en la música de cámara, y estimuló a varios compositores a escribir algunas grandes obras, como a Telemann, y legó a su madurez gracias a Ludwig August Lebrun, compositor e importante oboísta de la orquesta de Mannheim.


martes, 28 de febrero de 2017

DIVERTIMENTO Nº14 en Si bémol Mayor K270 de Mozart

Divertimento n.s 14 en Si bémol mayor K 270 (para dos oboes, dos trompas y dos fagotes)

Cuando Mozart comienza a escribir música para conjuntos de instrumentos de viento, aprovecha las innovaciones que establecen los constructores y en muy pocos años se pasa de obras destinadas a funciones de entretenimiento a obras más ambiciosas que se pueden comparar a los conjuntos tradicionales en la música culta (casi siempre dominados por los instrumentos de cuerda). 



Éste divertimento pertenece a la serie de los que Mozart escribió para el servicio del príncipe Colloredo en Salzburgo. Está fechado en enero de 1777 y es el quinto de la serie (o el segundo de la segunda parte de la serie, en la que vuelve a las tonalidades de los tres primeros respectivamente).

La madurez de Mozart (apenas veintiún años) es muy notable, y vuelve a utilizar la estructura de cuatro movimientos (en otros divertimentos dejaría de usarla), en el orden seguido en las obras "serias", y se nota una mayor adecuación y conexión entre ideas y medios para expresarlas.

Para algunos estudios, e incluso intérpretes como Jack Brymer (famoso clarinetista, 1915-2003), éste es el mejor de toda la serie, a pesar de no ser el más popular.

Los oboes predominan en el aspecto melódico, lógicamente el primer oboe mucho más que el segundo.
El resto de los instrumentos obtienen papeles más activos.
  • El Allegro inicial es el más ambicioso y largo de todo el ciclo, con forma sonata bitemática y con un pasaje central de desarrollo muy elaborado y dramático. En la repetición, de acuerdo con el nuevo estilo, se evitan las repeticiones literales típicas del estilo galante y se producen variaciones.
  • El Andantino en Fa mayor es mucho más melodioso, y adopta un esquema rítmico de gavota en forma de sonata simplificada. Se pueden apreciar las exquisitas imitaciones entre oboes y fagotes.
  • El Minuetto, con un trío en Mi bemol, da un importante papel a las trompas al ser grandes protagonistas, y está inspirado en un lándler popular (danza folklórica en 3/4, muy popular en Austria, Alemania y Suiza a finales del sXVIII).
  • El Presto final es un rondó en el cual los episodios intermedios derivan del estribillo, lo que le confiere una gran unidad de conjunto. Es curioso que ese tema aparece en la escena de la carta de Las bodas de Fígaro.


He decidido escribir sobre éste divertimento puesto que ha sido la obra (una adaptación) trabajada en el 1er trimestre de este curso con mi grupo de cámara, un quinteto de viento.

En mi opinión es un divertimento "resultón", muy agradable al oído y que se presta a una ligera libertad de interpretación, eso sí, respetando las dinámicas y los contrastes forte-piano, así como los martellato (tipo de picado), aunque en nuestra interpretación decidimos no hacer tanto martellato sino notas cortas con un poco de resonancia.
Además, todas las voces tuvimos algún solo o parte en la que destacábamos y eso lo considero importante para que todos los músicos y músicas integrantes del conjunto puedan lucirse y disfrutar, puesto que no es igual de entretenido hacer todo el rato acompañamiento que tener también solos y partes de melodía principal, por ejemplo.